Trombosis venosa

La sangre que va desde el corazón hacia los pies circula por las arterias. Una vez en el pie, a través de los capilares, la sangre vuelve por las venas hacia el corazón. Y del corazón a los pulmones, para oxigenarse. Cuando la sangre se coagula en el interior de una vena impide su retorno hacia el corazón, entonces la sangre se acumula en la pierna y por esto se hincha y duele.

 

La trombosis en el interior de una vena profunda es un fenómeno que podríamos comparar al de la leche cuando se convierte en yogur: la sangre se solidifica y dificulta o impide su circulación habitual. La localización más frecuente de trombosis venosa se produce en las venas profundas de las piernas y cuando da síntomas acostumbra a producir dolor e hinchazón de la pierna afecta.

 

Cuando se forma una coágulo de sangre en una vena de la pierna se interrumpe el flujo normal de sangre hacia el corazón. Una trombosis produce dolor y requiere tratamiento inmediato

 

Síntomas

Todos deberían conocer los signos y síntomas de la trombosis venosa, saber si corren el riesgo de sufrirlas, consultar con el médico sobre este riesgo y buscar atención médica de inmediato si se presenta alguno de los signos o síntomas de estas dos afecciones.

Aproximadamente la mitad de las personas con trombosis venosa profunda no tienen ningún síntoma. Los siguientes son los síntomas más comunes de la TVP que ocurren en la parte del cuerpo afectada:

 

  • hinchazón
  • dolor
  • sensibilidad al tacto
  • enrojecimiento de la piel

Si usted tiene alguno de estos síntomas, consulte a su médico lo antes posible.

 

Diagnóstico

El correcto diagnóstico de una trombosis venosa  es importante porque su principal complicación, la embolia pulmonar, puede ser grave. En este sentido podemos decir que la trombosis venosa es una emergencia médica. Solo con el tratamiento adecuado el riesgo de que se produzca una embolia en el pulmón se reduce al mínimo.

 

La trombosis venosa es difícil de detectar, debido a que sus síntomas se parecen a los de un golpe o una distensión muscular, pero también por la ausencia de dolor en algunos casos y a que, a menudo, la hinchazón es leve. De todas formas, si el malestar persiste y no se debe a ningún traumatismo, hay que pensar siempre en una trombosis venosa.

 

El diagnóstico se confirma mediante una ecografía o eco-doppler de las venas de las piernas, que es una prueba sencilla, rápida y no dolorosa.